“El simple “político de poder” que también entre nosotros es objeto de un fervoroso culto, puede quizás actuar enérgicamente, pero de hecho actúa en el vacío y sin sentido alguno”. Max Weber.
Horrorizado con los últimos coletazos del “terrorismo antiterrorista” que trata de ocultar la obvia debilidad de la decadente deriva hispana, recuperé un libro que devoré hace 15 años y es paradigma claro del devenir de los tiempos. “Euskadiko Ezkerra: viaje a la nada” de José Antonio Egido es la parábola minimalista que explica con nitidez parte de la mediocre inconsistencia de la actual “clase política” española. De aquellos polvos estos lodos. La extrema política transgénica de Onaindia, Paramio, Reverte, Martinez, Bandrés y demás melifluos teóricos que hormonaban la deslealtad, el engaño y la transexualidad política como conductas legitimables y provechosas a costa del martirio físico y político de coherentes, honestos y valientes camaradas, es hoy, junto a la falta de carisma y formación de las nuevas hornadas de presuntos líderes de la “clase política”, una de las explicaciones del triunfo de la “antipolítica” y por ende de la decadente deriva definitiva de ese proyecto totalitario llamado España (“¡los vascos son españoles por cojones!” Constitucionalmente popular), perdón Expaña.
El ostión va a ser espectacular. Mientras la Armada Invencible de ladrillo se hunde y la balsa expañola va a la deriva de una potencial suspensión de pagos sin igual en la Historia, con una deuda total (privada y pública) que supera en un 300% el PIB, pero Grecia está mejor, los casi cinco millones de ilotas sin azada, los griegos por lo menos se rebelan, siguen impasibles en la Estebanvisión de la Expaña del siglo XXI la entrevista de un arrogante jefe de escuadra falangista que ufano condena divertido, en virtud de la legalidad vigente, toda violencia habida en el planeta desde la ejecución de Abel por Caín, entre aplausos del público, risas de tertulianos afines y sobre actuados gestos desaprobatorios de varios ex, expertos en decir lo que hay que decir sin molestar demasiado: “Te pido perdón por haberte llamado fascista” Enric Sopena.
¡"Pluralidad" y cachondeo ante todo! Aunque sea a costa de las víctimas del fascismo español.
Así es, 35 años después de que el nudo de la soga quedase fijado, la foto general es nítida. Los poderes estructurales del estado y del Sistema, los poderes políticos ideologizados (oligarquías financieras autóctonas y transnacionales) han sido capaces de implementar toda una generación servil de antipolíticos (gestores sin poder ni ideología) tejiendo sobre un eje troncal dos mimbres de gran ductilidad.
El primer mimbre que se articula sobre el aparato hereditario del antiguo régimen, el Eje, se basa en toda una generación de “ex” que se convirtieron a la transición amarrada y bien esposada. Los Diegos. Mientras la UCD centraba a los fachas menos casposos el PSOE recolocaba a los camaradas más pragmáticos, los que decían Diego donde habían dicho digo. Así, los neofranquistas, que nunca han tenido necesidad de ser ex, cambiarse de nombre, ni pedir perdón (el Fragasauro es un crack) eran homologados como demócratas por los supervivientes que perdieron la guerra del 36 y se perdieron entre las bambalinas de la acomplejada política-apolitica de la pseudoclandestinidad munickesa y las gaupasas francesas de Suresnes. Los pocos demás, los antifranquistas de verdad, estaban muertos o en la cárcel, que el Caudillo para algo ganó la guerra copón! ¡Y bien ganada!
De aquellos exterminios e incómodos acojonos a estas “evoluciones personales”. Y así el ciclo de “la transición” del régimen franquista y su Partido Único, el Movimiento Nacional, se cierra con el juancarlismo y su actual Partido Único, el PPSOE, aderezado con sus derivados regionales como PNV, CIU, BNG, CC... Nadie cuestiona nada, todos son colegas, “demócratas”, y a repartir el pastel. Atado y bien atado.
El papel de los Diegos en esta "evolución" es crucial, ya que además de asumir y homologar el Eje, son la correa de transmisión que aporta currículo a la Reforma y presunta pluralidad bien indemnizada además de ser la punta de lanza contra los no abducidos, los coherentes, los que luchan. Así excomunistas, exetarras, exnacionalistas, exfalangistas y hasta extraterrestres despistados, que eso sí ¡también! “habían tirado piedras a los grises” copan aparatos políticos, medios de comunicación y determinantes puestos del Sistema para mayor gloria del Padrecito de la criatura, el ferrolano.
Claro que como decía Lincoln hay momentos en la vida de todo político, en que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios pero un Diego de pro nunca haría caso a “ese tal Lincoln” ya que el converso debe ser más papista que el Papa ya que aunque sabe que Roma no paga a traidores, estos vienen como anillo al dedo y billete a la cartera.
Y así el RH político expañol de la Transición bien sujetada se caracteriza por la conversión. El síndrome EE es masivo. Desde ExPMs concejales del PP en Extremadura a ex-grapistas protofranquistas. De OCE-Bandera Roja al PP. De la ORT al GAL. De EIA o LAIA al PNV. De Terra Lliure a CIU. Miles de Diegos por kilómetro político cuadrado. Solo hay una norma general incuestionable, siempre se va de la izquierda hacia la derecha con la excepción que confirma la norma: Jorge Verstrynge.
De este modo, la reforma franquista o Transición, se refuerza y asienta con un masivo proceso de claudicación personal, de chaqueteo profesional, de deslealtad a los principios y los compañeros, eso sí todo barnizado con conceptos como “responsabilidad histórica” “evolución”, “adaptación” “modernización”. Pocos o nadie deciden “evolucionar” e irse discretamente a su casa si n dar lecciones. Todo Diego con vocación saca pedigrí para hacer cátedra de su conversión, de su denuncia del pasado y la delación a cambio de un futuro exitoso en la antípoda de lo que siempre defendió.
"Para acabar con el paro, debemos mantener los puestos de trabajo existentes, recuperar los perdidos y crear nuevos". Patxi López.
“Nada hay más terrible que una ignorancia activa”. Goethe.
“El futuro está garantizado”. Junto y tras los Diegos llega la nueva generación, el otro mimbre determinante: las jóvenes generaciones de la antipolítica. Los fieles y desideologizados enfants terribles del aparato del Partido y sus sucursales que han dado presunta faz de regeneración generacional a la encadenada transición.
“Cómo voy a ser franquista si nací después de haber muerto Franco” Mercedes de la Merced.
Demasiado acné neofranquista en las nuevas generaciones. Estos JASP (Jóvenes Antipolíticos Sumisamente Políticos) son los talibanes de la antipolítica. Indocumentados mentecatos, agresivos tiburones o serviles charlatanes, todos ellos desideologizados, apolitizados, sistematizados. Sin carisma pero con ambición. De López a Erkoreka o de Pajín a Imaz pasando por Urkullu. Aprendiendo de los antecesores, algo de Digo y mucho de Diego.Son la generación Ni-Ni: Ni sienten Ni padecen. Aparateros correctos, defensores del stablishmen que nunca han “sufrido” un ápice en sus aparateras vidas. Pijos que por no necesitar, ni necesitan presumir de haber “tirado piedras a los grises”, y que siempre han estado liberados de los mundanales problemas del común de los mortales: exámenes, oposiciones, deudas, precariedad laboral, paro, hipotecas, represión policial, accidentes de trabajo, injusticias judiciales, controles de alcoholemia... Descarados políticos profesionales que dicen tratar problemas que les son absolutamente ajenos desde la más frívola de las hipocresías.
Todo lo que se ignora, se desprecia. Antonio Machado.
Y así, el caos expañol deriva de la combinación de esas tres categorías sin personalidad política propia: los “apolíticos neofranquistas”, los Diegos y los JASP. Los primeros expertos camaleones en la transformación estética del inmovilismo más expectante al Sol llamado juancarlismo; los seguidores de Churchill cuando decía que “el que con 20 años es comunista tiene corazón pero que si sigue siéndolo con 40 es imbécil”; y los Ni-Ni que han hecho de la política un servil modus vivendi ajeno al trabajo y la formación en lo personal y antípoda del servicio público y el compromiso social en lo colectivo.
Nos mean encima y dicen que llueve. Popular.
Esa antipolítica de la Expaña ademocrática del siglo XXI, que hunde sus atributos en el doble rasero ético con las víctimas, en la protección de la impunidad de los terroristas de estado, en la sumisión al capital financiero transnacional, en la legitimación de la injusticia judicial, en la legalización del encarcelamiento político indiscriminado, en la apología del terrorismo patronal, en el deja-vu del terrorismo machista, en la tarea logística de obviar la corrupción, el exterminio económico, el expolio social, en la frivolización de la información... Esa antipolítica de la “clase política” española es directamente proporcional al escandaloso engendro amoral que es la Expaña del siglo XXI: rancia en los fondos y chabacana en las formas.
Franco decía que odiaba la política, y por eso dejó todo trincado y bien ahorcado. Exterminó a la izquierda y garantizó que en Expaña no hubiera política, porque solo hay derecha. Derecha extrema o derecha de rostro humano. Ambas dos con similares antipolíticas, con idénticos recursos: creyentes tradicionales, conversos y seminaristas, no hay hueco para ateísmo político alguno, para el cuestionamiento, para la lucha ideológica. Solo hay gestión de una inercia bien encadenada. Por eso no hay diagnóstico efectivo contra la eufemísticamente llamada crisis, el saqueo social; no hay honestidad ética ni política, ni por supuesto democrática, es imposible, respecto a Euskal Herria o los Països Catalans; no hay catarsis ante la impunidad de los genocidas, no hay preocupación por la gente, por las personas.
Nikita Jruchov soltó que los políticos son siempre lo mismo. Prometen construir un puente aunque no haya río. Hablaba de la antipolítica, de los profesionales del politiqueo. Las peroratas vacías de las centrales sindicales (CC.OO y UGT) del Capital, los frívolos balbuceos de los antipolíticos ante el saqueo social de la impune oligarquía financiera, debiera encender una ola de indignante denuncia social masiva, pero la patética traza general por la que se vislumbra la desertización dialéctica arrastra al desánimo y a la resignación al evidenciarse que millones de ilotas siguen lobotomizados en el país de las Maravillas de La Esteban o con “la furia roja” en el próximo Mundial de Sudáfrica.
Cuanto menos aporta un político, más ama a la bandera. Kin Hubbard.
Gabirel Ezkurdia para Kaos en la Red.
http://www.kaosenlared.net/noticia/expana-viaje-a-la-nada
4 de mayo de 2010
3 de mayo de 2010
Editorial: Cinco meses
Ya estamos a 3 de mayo. Cinco meses de este año 2010, cinco meses bastante intensos en lo que se refiere a la situación socio-política en Andalucía. Con dos huelgas generales comarcales, y seguramente en los albores de una tercera, está más que claro que algo se cuece en el campo andaluz.Yo mismo tuve la oportunidad de vivir en persona la huelga del 9 de febrero en la Sierra de Cádiz, concretamente en Villamartín y Arcos de la Frontera. Por primera vez en mi vida tenía la oportunidad de asistir a una huelga de tal categoría: miles de jornaleros, obreros y simpatizantes del SAT avanzaban luchando por sus derechos inalienables. El motivo de esta huelga, idéntico a la acontecida el pasado 14 de abril, no fue otro que la alarmantemente precaria situación laboral de la comarca. Unas cifras cercanas a los 10.000 desempleados, no dejaban otra salida que la huelga general.
Si la situación en el campo es desoladora, la problemática laboral en las grandes ciudades andaluzas no es menos alarmante. Vivo en la segunda ciudad del país en población e importancia económica, veo como las instituciones, tanto la Diputación como el Ayuntamiento de Málaga, se jactan de que el paro en abril ha bajado, con menos vergüenza que nadie. ¿Por qué? El paro ha bajado en abril, señor alcalde, por la dichosa Semana Santa, en la que se crean contratos peor que basura, pero ya veremos los datos del paro en mayo, ya... Yo mismo he estado desde septiembre de 2009 buscando empleo, pero es, sencillamente, misión imposible. A todo esto debemos añadirle la impecable complicidad de los sindicatos amarillos: CC.OO y UGT.
Esta precaria situación laboral que vivimos en Málaga me abrumaba, y mientras me regocijaba en mi asco, vi que CNT organizaba en la ciudad una serie de conciertos y actos lúdicos que casi me revolvieron el estómago. ¿Cómo se puede pensar en fiesta ninguna teniendo en cuenta la situación tan catastrófica que vive la clase obrera de Andalucía? ¿Cómo se puede pensar en fiesta en un día en que un partido de extrema derecha tenía convocada una concentración estatal en nuestra ciudad? Sin comentarios. Huelga decir que dicho sindicato estaba de parranda mientras el bloque organizado por la Coordinadora Antifascista de Málaga luchaba por los derechos de lxs trabajadores/as. Sin menos comentarios aún.
En definitiva, tenemos que aunar fuerzas, fuerzas para convocar YA una huelga general en Andalucía, salir a la calle para hacer ver a la Junta de Andalucía y al gobierno español que la clase obrera andaluza, jornaleros, etc. no estamos dispuestos a seguir tragando mierda.
¡HACIA LA HUELGA GENERAL!
¡NUESTRO SINDICATO: EL SAT!
Íñigo
Si la situación en el campo es desoladora, la problemática laboral en las grandes ciudades andaluzas no es menos alarmante. Vivo en la segunda ciudad del país en población e importancia económica, veo como las instituciones, tanto la Diputación como el Ayuntamiento de Málaga, se jactan de que el paro en abril ha bajado, con menos vergüenza que nadie. ¿Por qué? El paro ha bajado en abril, señor alcalde, por la dichosa Semana Santa, en la que se crean contratos peor que basura, pero ya veremos los datos del paro en mayo, ya... Yo mismo he estado desde septiembre de 2009 buscando empleo, pero es, sencillamente, misión imposible. A todo esto debemos añadirle la impecable complicidad de los sindicatos amarillos: CC.OO y UGT.
Esta precaria situación laboral que vivimos en Málaga me abrumaba, y mientras me regocijaba en mi asco, vi que CNT organizaba en la ciudad una serie de conciertos y actos lúdicos que casi me revolvieron el estómago. ¿Cómo se puede pensar en fiesta ninguna teniendo en cuenta la situación tan catastrófica que vive la clase obrera de Andalucía? ¿Cómo se puede pensar en fiesta en un día en que un partido de extrema derecha tenía convocada una concentración estatal en nuestra ciudad? Sin comentarios. Huelga decir que dicho sindicato estaba de parranda mientras el bloque organizado por la Coordinadora Antifascista de Málaga luchaba por los derechos de lxs trabajadores/as. Sin menos comentarios aún.
En definitiva, tenemos que aunar fuerzas, fuerzas para convocar YA una huelga general en Andalucía, salir a la calle para hacer ver a la Junta de Andalucía y al gobierno español que la clase obrera andaluza, jornaleros, etc. no estamos dispuestos a seguir tragando mierda.
¡HACIA LA HUELGA GENERAL!
¡NUESTRO SINDICATO: EL SAT!
Íñigo
Testigos de la Revolución
Ayer noche, en el espacio cinematográfico Versión española de la televisión estatal, tuvimos la ocasión de ver la película Las trece rosas (filmada bajo las órdenes del director Emilio Martínez Lázaro, y con un guión de Ignacio Martínez de Pisón escrito en base al libro Trece rosas rojas, de Carlos Fonseca).
El filme versa acerca de la historia de las Trece Rosas, un grupo de trece mujeres fusiladas en agosto del 39 en Madrid a manos del bando nacional. La mayoría de ellas pertenecían a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), estando algunas afiliadas al Partido Comunista de España (PCE). Evidentemente, el nexo que las unía a todas ellas era la pertenencia o relación con los movimientos contrarios al régimen instaurado por Franco y sus secuaces. Así, tras el seguimiento y posterior tortura durante los interrogatorios, las Rosas ingresaron en la prisión de mujeres de Ventas, sita en Madrid y en la cual (durante la guerra civil y la posguerra) el régimen franquista hacinó a las presas en condiciones inhumanas. Las Trece Rosas son juzgadas, junto a otros 43 hombres, por un Tribunal Militar que les condena a muerte por defender o colaborar con las ideas antifascistas y solidarias que caracterizan al movimiento comunista y socialista.
Dejando a un lado el sentimentalismo del que pueda pecar la película de Martínez Lázaro, no podemos negar la valentía de unas mujeres que defendieron hasta el final sus ideas revolucionarias. Sin embargo, no debemos olvidar que ésta es una más de la multitud de historias que pueblan el imaginario colectivo sobre los desastres de la guerra, lo que ahora damos en llamar “la memoria histórica”. En efecto, al igual que cayeron las Trece Rosas, lo hicieron revolucionarios y revolucionarias luchando por la libertad del pueblo, defendiendo unas ideas que habrían de llevarlos a la tumba.
Esto es algo de lo que no se habla en este país, o que, como mucho, se relega al ambiente cerrado y familiar, en el que los secretos de este calibre son sagrados; aquí podemos ver una muestra del daño que hicieron la represión y el miedo institucionalizados durante el régimen que sometió a la clase trabajadora aragonesa y a las clases populares españolas. Aún hoy existe un pánico general a la sola mención de los crímenes perpetrados durante la guerra y la posguerra, y de los cuales los culpables no fueron los defensores de la República, elegida democráticamente como esperanza por parte de las clases populares en su atisbo de la Revolución. La entera culpa del horror de la guerra corresponde al bando sublevado, que atentó contra el ejercicio de la democracia mediante un golpe militar, usando la razón de la fuerza, y no la fuerza de la razón, demostrando que sus argumentos no se sostenían sin violencia.
Y así, aún hoy aquellos que vieron con sus propios ojos el espanto y las atrocidades de la guerra lo recuerdan vivamente, y se nos acercan viendo que portamos banderas rojas para contarnos lo que vieron. Ayer, con motivo del Primero de Mayo, y mientras varios compañeros nos encontrábamos a la espera de que comenzase la manifestación de nuestro sindicato, escuché el relato de dos hombres, hablando de las barbaridades que se ejercieron sobre las mujeres, mutilándoles los pechos y rapándolas al cero, o denunciando la alianza de los fascistas con los burgueses y las Iglesia. “Seguimos igual” nos decíamos, “el ciclo se repite”. Y aún más de cerca puedo hablar, contar la memoria de mi bisabuelo, fusilado por sus ideas socialistas al comienzo de la guerra. O la de mi abuela y algunos más, quienes de noche se llevaban de los cuarteles lo que por la mañana les habían robado los falangistas. Y vosotros, si no es directamente, podréis conocer un montón de episodios a partir de gente de vuestro alrededor.
Y ahora, el juez Garzón comienza a denunciar el franquismo, cosa que no se ha hecho durante estos 35 últimos años. Pero no nos lancemos a defender de cabeza al señor Garzón, porque también es él quien ha reprimido y reprime nuestras voces, haciendo juego a la "dictablanda" en la que nos hallamos sumidos desde lo que se llama Transición y no lo es. No lo es, porque los que ostentan ahora los altos cargos eran los que ya lo hacían con Franco. No lo es, porque no se ha condenado claramente el franquismo, y a sus adeptos se les sigue rindiendo homenaje, como hemos visto con el fascista Samaranch hace unos días. No lo es, porque nuestra forma de gobierno es una monarquía colocada en su puesto por un dictador. No lo es, porque todos los que hemos sufrido y sufrimos aún la herencia de los cuarenta años de represión no tenemos nada con lo que resarcir las vidas de los que cayeron en la lucha. Lo que el señor Garzón está haciendo no es dar la voz al pueblo, sino colgarse medallas jugando a la demagogia capitalista y burguesa que caracteriza a la "dictablanda" del consorcio bipartidista PP-PSOE.
Como pueblo trabajador tenemos el deber de alzar la voz contra los que, desde siempre, nos han cerrado la boca y tapado los ojos. Librarnos de unas cadenas que llevan demasiado tiempo sobre nuestras carnes, y denunciar lo que palpamos día a día en las calles: una burguesía que expropia nuestro trabajo, haciendo negocio con la producción que nosotros, los trabajadores, llevamos a cabo; un fascismo que llama a la xenofobia, al racismo y al patriotismo para socorrer a la burguesía, necesitada del proteccionismo comercial, en el que no cabe la solidaridad y a las personas se las mide en avales; unos medios de comunicación que coartan nuestros pensamientos, llevándolos en una sola dirección; una jerarquía religiosa que busca en algún dios una ayuda para sus cotizaciones en Bolsa; una sociedad alienada, con la juventud más interesada en el fútbol que en la filosofía. Todo lo que vemos ahora es reflejo de lo que han hecho anteriormente, como debemos comprender mediante el método marxista.
No olvidemos nunca quiénes somos, porque en nosotros reside la fuerza de la Revolución. Esa Revolución por la que tantos hombres y mujeres han derramado su sangre, y cuyo testigo recogemos ahora. Queremos una República Popular, de la clase trabajadora, internacionalista y solidaria. Por ella luchamos.
Por Irae, camarada redactora del blog hermano "Pueblo Aragonés".
2 de mayo de 2010
La versión que Goebbels difundió sobre Katyn es la que hoy asume el capitalismo como verdadera
Los ataques o atentados de bandera falsa fueron muy utilizados por el régimen nazi, como reconocieron varios oficiales en los juicios de Nuremberg, como una estrategia para inculpar falsamente a sus rivales políticos y justificar así la posterior agresión contra ellos. Entre las banderas falsas más conocidas cometidas por los nazis destacan el incendio del Reichstag, una operación orquestada por el propio gobierno nazi, de la que se acusó falsamente a los comunistas, para suspender las libertades civiles y justificar la persecución de la oposición política, especialmente la persecución de los comunistas; o los falsos incidentes en la frontera entre Alemania y Polonia, que fueron usados como excusa para justificar la invasión de esta última nación.
La masacre de Katyn podría clasificarse como una más de esas siniestras operaciones de bandera falsa diseñadas por los nazis y destinada en este caso a romper las negociaciones entre el gobierno polaco en el exilio y la URSS, que tenían como objetivo fraguar una alianza antifascista contra los hitlerianos, algo que no se consiguió debido a la versión nazi que se propagó sobre lo sucedido en katyn, de lo cual se jactaba Goebbels en su diario “Esta ruptura supone en un ciento por ciento una victoria de la propaganda alemana y especialmente para mí personalmente… hemos sido capaces de convertir el incidente de Katyn en una importante cuestión política.”
La masacre de Katyn, en la que perecieron más de 10.000 militares polacos (supuestamente y siempre según la versión nazi, pues debemos recordar que muchos de los oficiales polacos que entonces se dieron como muertos, hoy día aún viven), en abril de 1940, ha vuelto a primera línea de la actualidad mediática, setenta años después, debido al extraño accidente aéreo en el que fallecieron la cúpula política polaca, cuando se dirigían a rendir homenaje a las víctimas de aquella terrible tragedia.
En esta ocasión, la totalidad de los medios de comunicación capitalistas han atribuido a la URSS y, particularmente, al camarada Stalin (como en su día lo hiciera la propaganda nazi) la autoría en exclusiva de la masacre, utilizando los mismos disparatados argumentos.
Un breve repaso histórico de los hechos demostrará que los nazis fueron los verdaderos autores de la masacre, así como la imposibilidad de que los soviéticos tuvieran algo que ver en la misma, siendo éstos los últimos interesados en que algo así les sucediese a los militares polacos.
En septiembre de 1939 el III Reich invade Polonia, y dos años más tarde, en julio de 1941, inicia la invasión de la URSS y conquista, entre otros, los territorios en los que se encontraba el bosque de Katyn.
En abril de 1943, momento en el que las negociaciones entre el gobierno polaco en el exilio y la URSS se encuentran en su mejor momento, el III Reich anuncia al mundo el descubrimiento en Katyn de varias fosas comunes con los restos de miles de militares polacos. De forma inmediata y mediante la presentación de pruebas falsas, Alemania acusa a la URSS de la masacre, hecho que tiene como consecuencia la ruptura de las negociaciones entre polacos y soviéticos.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, la URSS pudo probar su inocencia al demostrar que el armamento utilizado para asesinar a los militares polacos era alemán y no ruso, algo que confirma lo escrito por el propio Goebbels en su diario, el 8 de mayo de 1943: “Desgraciadamente, la munición alemana ha sido encontrada en Katyn… es fundamental que este incidente se mantenga en secreto. Si llegara a ser conocido por el enemigo todo el asunto de Katyn tendría que ser abandonado.” Además, la URSS presentó multitud de documentos hallados (cartas, diarios, etc.) escritos por los militares polacos asesinados de su puño y letra, encontrados en sus ropas y fechados con posterioridad a la ocupación nazi, prueba concluyente de que los rusos nunca pudieron ser sus asesinos.
Hasta la propia prensa burguesa norteámeriaca no dio la menor credibilidad a la versión de la propaganda alemana. El diarioThe Times del 28 de abril de 1943 escribió: “Es sorprendente y lamentable que los que tenían muy buenas razones para comprender la perfidia y la ingenuidad que había en la maquinaria de propaganda de Goebbels, hayan caído ellos mismos en la trampa que había creado. Era difícil que los polacos hubiesen olvidado el volumen de propaganda que se difundió ampliamente durante el primer invierno de la guerra y que describía con todo lujo de detalles unas evidencias circunstanciales, incluyendo una fotografía, que mostraban unas supuestas atrocidades polacas contra los pacíficos habitantes alemanes de Polonia.”
Todo lo anterior haría que la culpabilidad nazi en la masacre de Katyn fuera un hecho incuestionable para el mundo entero hasta 1989, año en el que la naciente oligarquía rusa y el capitalismo internacional deciden iniciar el colapso controlado de la URSS, para lo cual contaron con la colaboración del nuevo gobierno pro-occidental de Polonia, ansioso por hacerse con las suculentas indemnizaciones económicas por la masacre de Katyn. Entre todos no dudaron en recuperar los falaces argumentos esgrimidos en su día por Goebbels, para conseguir sus objetivos.
Esta estrategia puede llegar a ser comprensible teniendo en cuenta el frecuente uso, por parte del capitalismo, del "terrorismo mediático" contra su gran rival ideológico, el socialismo, lo que ya no resulta tan comprensible es que diversos grupos o personas que presumen de antifascismo, anticapitalismo o simplemente de espíritu progresista asuman, de forma totalmente acrítica, los mismos argumentos utilizados por la propaganda nazi para desacreditar a la URSS.
Podéis encontrar más información sobre la gran mentira nazi de Katyn asumida por el capitalismo de hoy pinchando aquí.
Información extraída del blog Anti-imperialista mediante Gonzo17.
La masacre de Katyn podría clasificarse como una más de esas siniestras operaciones de bandera falsa diseñadas por los nazis y destinada en este caso a romper las negociaciones entre el gobierno polaco en el exilio y la URSS, que tenían como objetivo fraguar una alianza antifascista contra los hitlerianos, algo que no se consiguió debido a la versión nazi que se propagó sobre lo sucedido en katyn, de lo cual se jactaba Goebbels en su diario “Esta ruptura supone en un ciento por ciento una victoria de la propaganda alemana y especialmente para mí personalmente… hemos sido capaces de convertir el incidente de Katyn en una importante cuestión política.”
La masacre de Katyn, en la que perecieron más de 10.000 militares polacos (supuestamente y siempre según la versión nazi, pues debemos recordar que muchos de los oficiales polacos que entonces se dieron como muertos, hoy día aún viven), en abril de 1940, ha vuelto a primera línea de la actualidad mediática, setenta años después, debido al extraño accidente aéreo en el que fallecieron la cúpula política polaca, cuando se dirigían a rendir homenaje a las víctimas de aquella terrible tragedia.
En esta ocasión, la totalidad de los medios de comunicación capitalistas han atribuido a la URSS y, particularmente, al camarada Stalin (como en su día lo hiciera la propaganda nazi) la autoría en exclusiva de la masacre, utilizando los mismos disparatados argumentos.
Un breve repaso histórico de los hechos demostrará que los nazis fueron los verdaderos autores de la masacre, así como la imposibilidad de que los soviéticos tuvieran algo que ver en la misma, siendo éstos los últimos interesados en que algo así les sucediese a los militares polacos.
En septiembre de 1939 el III Reich invade Polonia, y dos años más tarde, en julio de 1941, inicia la invasión de la URSS y conquista, entre otros, los territorios en los que se encontraba el bosque de Katyn.
En abril de 1943, momento en el que las negociaciones entre el gobierno polaco en el exilio y la URSS se encuentran en su mejor momento, el III Reich anuncia al mundo el descubrimiento en Katyn de varias fosas comunes con los restos de miles de militares polacos. De forma inmediata y mediante la presentación de pruebas falsas, Alemania acusa a la URSS de la masacre, hecho que tiene como consecuencia la ruptura de las negociaciones entre polacos y soviéticos.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, la URSS pudo probar su inocencia al demostrar que el armamento utilizado para asesinar a los militares polacos era alemán y no ruso, algo que confirma lo escrito por el propio Goebbels en su diario, el 8 de mayo de 1943: “Desgraciadamente, la munición alemana ha sido encontrada en Katyn… es fundamental que este incidente se mantenga en secreto. Si llegara a ser conocido por el enemigo todo el asunto de Katyn tendría que ser abandonado.” Además, la URSS presentó multitud de documentos hallados (cartas, diarios, etc.) escritos por los militares polacos asesinados de su puño y letra, encontrados en sus ropas y fechados con posterioridad a la ocupación nazi, prueba concluyente de que los rusos nunca pudieron ser sus asesinos.
Hasta la propia prensa burguesa norteámeriaca no dio la menor credibilidad a la versión de la propaganda alemana. El diarioThe Times del 28 de abril de 1943 escribió: “Es sorprendente y lamentable que los que tenían muy buenas razones para comprender la perfidia y la ingenuidad que había en la maquinaria de propaganda de Goebbels, hayan caído ellos mismos en la trampa que había creado. Era difícil que los polacos hubiesen olvidado el volumen de propaganda que se difundió ampliamente durante el primer invierno de la guerra y que describía con todo lujo de detalles unas evidencias circunstanciales, incluyendo una fotografía, que mostraban unas supuestas atrocidades polacas contra los pacíficos habitantes alemanes de Polonia.”
Todo lo anterior haría que la culpabilidad nazi en la masacre de Katyn fuera un hecho incuestionable para el mundo entero hasta 1989, año en el que la naciente oligarquía rusa y el capitalismo internacional deciden iniciar el colapso controlado de la URSS, para lo cual contaron con la colaboración del nuevo gobierno pro-occidental de Polonia, ansioso por hacerse con las suculentas indemnizaciones económicas por la masacre de Katyn. Entre todos no dudaron en recuperar los falaces argumentos esgrimidos en su día por Goebbels, para conseguir sus objetivos.
Esta estrategia puede llegar a ser comprensible teniendo en cuenta el frecuente uso, por parte del capitalismo, del "terrorismo mediático" contra su gran rival ideológico, el socialismo, lo que ya no resulta tan comprensible es que diversos grupos o personas que presumen de antifascismo, anticapitalismo o simplemente de espíritu progresista asuman, de forma totalmente acrítica, los mismos argumentos utilizados por la propaganda nazi para desacreditar a la URSS.
Podéis encontrar más información sobre la gran mentira nazi de Katyn asumida por el capitalismo de hoy pinchando aquí.
Información extraída del blog Anti-imperialista mediante Gonzo17.
Primero de Mayo en imágenes
Fotografías extraídas del blog Civilización Socialista:
Millones en Cuba (en la foto La Habana) por el Socialismo y la Revolución.
Manifestación obrera en Zaragoza (*).
(*) Fotografía realizada por la camarada Irae, redactora de Pueblo Aragonés.
A continuación, dos fotos de la manifestación del Primero de Mayo en la ciudad de Málaga.
Bloque alternativo, antifascista y popular en la manifestación oficialista.
Pancarta realizada por el bloque alternativo de la Coordinadora Antifascista de Málaga.
Millones en Cuba (en la foto La Habana) por el Socialismo y la Revolución.
Manifestación obrera en Zaragoza (*).(*) Fotografía realizada por la camarada Irae, redactora de Pueblo Aragonés.
A continuación, dos fotos de la manifestación del Primero de Mayo en la ciudad de Málaga.
Bloque alternativo, antifascista y popular en la manifestación oficialista.
Pancarta realizada por el bloque alternativo de la Coordinadora Antifascista de Málaga.
1 de mayo de 2010
Editorial: Reflexiones del Primero de Mayo
Me levanto de la cama, me lavo la cara y los dientes y miro el calendario. Hoy es 1 de mayo. Mientras el café se calienta en la hornilla, pongo un canal cualquiera en el que no estén emitiendo dibujos animados. Dan noticias variadas, unas me hablan de una nueva huelga general que hay convocada en Grecia en los próximos días, otras me hablan de la búsqueda que ha iniciado el gobierno colaboracionista del norte de Irlanda contra Iñaki de Juana Chaos, otras le dan coba a los perros de la Patronal (Cándido Méndez y Fernández Toxo, para más inri). Nada especialmente reseñable, excepto imágenes de manifestaciones obreras realizadas en varios países asiáticos (por esto de la diferencia horaria) como Filipinas o Indonesia.
Pero ahondemos más la mirada en Andalucía. Este 1 de mayo de 2010 se presenta con una alarmante tasa de desempleo, con una situación crítica en el campo y con una preocupante visión para nosotros, los jóvenes, de cara al futuro. Ante este desesperanzador augurio, ¿cuál es la esperanza de la juventud andaluza? La lucha, cada vez lo tengo más claro, la lucha, la lucha y la lucha.
Me preocupa lo confundida que está mucha gente de mi entorno más cercano, como algunos amigos de mi hermana. Me hablan ilusionados de revolución, de socialismo, del Che Guevara... está claro que una de las bases de todo militante es la voluntad para trabajar, pero esa voluntad de poco sirve si no se complementa adecuadamente con la formación, por eso me preocupa (además de por lo obvio) la alarmante presencia de movimientos como Alianza Nacional, o en mayor medida, el Movimiento Social Republicano (MSR) en Málaga, la ciudad donde yo vivo, cuyos mensajes confusos y ambiguos crean una gran confusión en el entorno juvenil más moldeable políticamente. Hoy, además, hay convocada una concentración a nivel estatal por Alianza Nacional, partido político que se define como nacionalista social, un nuevo eufemismo para definir al nacional-socialismo. Y por supuesto, las instituciones la consienten. Huelga decir que en concentraciones de este tipo habrá para dar y regalar gritos xenófobos, racistas, e incluso apologías del Holocausto (ese Holocausto que tanto niegan las altas esferas del movimiento nazi-fascista mundial).
Muchos se habrán levantado hoy con la idea de que el Primero de Mayo es una jornada de fiesta, de jolgorio entre compañeros. A nadie más que a mí le gustaría que así fuese, pero por desgracia no, y más en Andalucía. La situación no está para fiestas, pues la lucha sigue.
Pero ahondemos más la mirada en Andalucía. Este 1 de mayo de 2010 se presenta con una alarmante tasa de desempleo, con una situación crítica en el campo y con una preocupante visión para nosotros, los jóvenes, de cara al futuro. Ante este desesperanzador augurio, ¿cuál es la esperanza de la juventud andaluza? La lucha, cada vez lo tengo más claro, la lucha, la lucha y la lucha.
Me preocupa lo confundida que está mucha gente de mi entorno más cercano, como algunos amigos de mi hermana. Me hablan ilusionados de revolución, de socialismo, del Che Guevara... está claro que una de las bases de todo militante es la voluntad para trabajar, pero esa voluntad de poco sirve si no se complementa adecuadamente con la formación, por eso me preocupa (además de por lo obvio) la alarmante presencia de movimientos como Alianza Nacional, o en mayor medida, el Movimiento Social Republicano (MSR) en Málaga, la ciudad donde yo vivo, cuyos mensajes confusos y ambiguos crean una gran confusión en el entorno juvenil más moldeable políticamente. Hoy, además, hay convocada una concentración a nivel estatal por Alianza Nacional, partido político que se define como nacionalista social, un nuevo eufemismo para definir al nacional-socialismo. Y por supuesto, las instituciones la consienten. Huelga decir que en concentraciones de este tipo habrá para dar y regalar gritos xenófobos, racistas, e incluso apologías del Holocausto (ese Holocausto que tanto niegan las altas esferas del movimiento nazi-fascista mundial).
Muchos se habrán levantado hoy con la idea de que el Primero de Mayo es una jornada de fiesta, de jolgorio entre compañeros. A nadie más que a mí le gustaría que así fuese, pero por desgracia no, y más en Andalucía. La situación no está para fiestas, pues la lucha sigue.
Acerca de las medidas de lucha contra el fascismo y los sindicatos amarillos

Hemos de darnos perfectamente cuenta de que el fascismo no es un fenómeno local, temporal o transitorio, sino que representa un sistema de dominación de clase de la burguesía capitalista y de su dictadura en la época del imperialismo y de la revolución social. Después de la guerra imperialista y de la victoriosa Revolución de Octube, después de la existencia de diez años de la Unión Soviética y en las condiciones de la enorme influencia revolucionaria de dichos factores sobre el proletariado, las masas campesinas, las nacionalidades oprimidas y los pueblos coloniales, la burguesía no puede mantener por mucho tiempo bajo su hegemonía de clase a las masas populares y afrontar las tareas de la estabilización y racionalización del capitalismo mediante las viejas formas y métodos de la democracia parlamentaria. La salida para la burguesía es someter a las masas por medio del fascismo. El fascismo es la última fase de la dominación de clase de la burguesía. Todos los países burgueses pasan uno tras otro, tarde o temprano, al fascismo -por medio de golpes de Estado o de manera "pacífica"; de manera máa brutal o "más suave"- los métodos de transición pueden ser diversos y dependen de las particularidades, de las circunstancias, de la estructura social y de la correlación de las fuerzas de clase y políticas en un país determinado.
El peligro del fascismo para el proletariado y para el movimiento sindical clasista es un peligro permanente y creciente. La eliminación definitiva de dicho peligro sólo es posible mediante el derrocamiento de la dominación de la burguesía, mediante la sustitución de la dictadura burguesa por la dictadura del proletariado en alianza con los trabajadores del campo. Considerar el fascismo como un fenómeno temporal y transitorio, que, dentro de los marcos del capitalismo, podría ser reemplazado por el restablecimiento del viejo régimen democr&acte;tico-burgués, así como negar el peligro del establecimiento del fascismo en los grandes países capitalista es hacerse vanas ilusiones, que sólo pueden debilitar la vigilancia y la resistencia del proletariado, servir al fascismo y coadyuvar al fortalecimiento temporal de la dictadura fascista. Estas ilusiones deben ser rechazadas de la manera más resuelta; los partidarios de la Internacional Sindical están obligados a llevar a cabo una lucha sin cuartel contra ellas.
Todo eso es aún má,s valedero para el Sudeste de Europa (los países balcánicos, Hungría y otros), donde una serie de causas particulares de orden histórico, económico y político empujan inevitablemente a la burguesía por el camino del fascismo. Entre estas causas las principales son las siguientes:
En los Balcanes y en Hungría no ha habido aún una verdadera revolución democrático-burguesa. La burguesía no ha cumplido ninguna de las tareas revolucionarias que la hubieran destacado como dirigente de las masas populares contra el feudalismo y el absolutismo en el pasado y la hubieran ligado fuertemente tanto en lo ideológico, como también en lo político, con las masas. Los campesinos no han recibido tierra a través de una revolución democrática de la burguesía. Al contrario, ellos sólo fueron víctima de la más desenfrenada explotación y saqueo para la acumulación inicial de capitales. El feudalismo no está eliminado definitivamente. El problema nacional sigue sin resolver. En la mayoría de dichos países, el proletariado proviene del seno de las masas campesinas, está ligado a ellas y desde su germinación está compenetrado por su estado de ánimo de oposición anticapitalista.
Los países balcánicos y Hungría se encuentran en un estado de semicolonias del imperialismo. Son países primordialmente agrarios con una industria relativamente débil, que sufre la fuerte competencia del capitalismo altamente desarrollado de los Estados imperialistas. Se encuentran en una guerra económica intestina encubierta, en constantes conflictos nacionales y territoriales, atizados y aprovechados por los Estados imperialistas. Sus mercados internos están limitados hasta el extremo, debido a la capacidad adquisitiva monstruosamente baja de las amplias masas, mientras que los mercados exteriores en su mayor parte están cerrados para ellos. Sus propias posibilidades de estabilizar el capitalismo y racionalizar la producción son muy limitadas. Los estragos causados por la guerra imperialista, el peso de las reparaciones para algunos de ellos y las grandes deudas de guerra para todos dificultan aún más su situación económica y agudizan la crisis en sus economís.
La guerra imperialista y sus consecuencias desprestigiaron fuertemente a la burguesía ante las masas. El abismo entra la burguesía dominante y las masas explotadas y oprimidas se hizo aún más profundo. En dichos países, la burguesía, defendiéndose contra la competencia extranjera, explotaba sin límites al proletariado y saqueaba sin miramientos a las masas campesinas. Después de la guerra imperialista todo eso se practicaba en escala aun mayor. Incluso mediante una tenaz y prolongada lucha. Con esto se explica la intransigencia del proletariado hacia la burguesía y el espíritu revolucionario relativamente alto de las masas. De ahí proviene también la debilidad de la aristocracia obrera y del reformismo, a diferencia de los países imperialistas, en los cuales la burguesía, valiéndose de sus superganancias realizadas en las colonias, logró crear capas privilegiadas del proletariado corromperlas, dándoles ciertas limosnas, y convertirlas en sus servidores directos o indirectos. La burguesía del sudeste de Europa no está en condiciones, en este momento preciso, de hacer ninguna clase de concesiones económicas serias a los obreros y a las masas trabajadoras, para tender un puente sobre el hondo abismo abierto entre ambas clases.
Debido a la gran semejanza entre la estructura social de la vieja Rusia y la de la Europa de Sudeste, aquí precisamente la influencia de la Revolución de Octubre fue y es la más fuerte y la simpatía de las masas hacia la Unión Soviética muy profunda.
En tal situación aparece evidente que la dictadura de la burguesía no puede ser sostenida por medio de formas de democracia parlamentaria, y menos aún, cuando para la burguesía se hace inevitable e imprescindible tomar medidas extraordinarias para la estabilización del capitalismo, haciendo recaer el peso sobre la clase obrera y las masas campesinas.
Sólo valiéndose de la dictadura fascista la burguesía puede esperar mantener temporalmente su dominación, quebrantar la resistencia de las masas y conseguir la máxima estabilización y racionalización capitalista a expensas de dichas masas.
La burguesía balcánica y la burguesía de todo el sudeste europeo seguirán inevitablemente ese camino, también bajo la presión del imperialismo, ante todo en relación con la participación de los Balcanes y demás países sudorientales en la preparación de la guerra imperialista y antisoviética, condición decisiva para la cual es imprescindible sofocar, desorganizar y debilitar el movimiento revolucionario del proletariado, del campesinado y de las nacionalidades oprimidas.
Pero las condiciones particulares en los países del sudeste europeo le imprimen al fascismo un carácter específico. La particularidad consiste en el hecho de que, a diferencia, por ejemplo, del fascismo de Italia, en dichos países el fascismo viene predominantemente no desde abajo, por medio de un movimiento de masas hasta su establecimiento como una forma estatal de gobierno, sino al contrario desde arriba. Apoyádose en el poder estatal usurpado, en las fuerzas militares de la burguesía y en el poderío financiero del capital bancario, el fascismo se empeña en penetrar entre las masas, para crearse entre ellas un respaldo ideol&oacuet;gico, político y orgánico. En Bulgaria, esto se hizo mediante el golpe de Estado militar-fascista del 9 de junio. En Yugoeslavia, el inspirador y organizador del fascismo es el bloque monárquico, militarista y bancario. En Rumania y Grecia, con pequeñas variantes, se está haciendo otro tanto. Hungría al frente con Horty y Betlén no es excepción a esta regla. En Austria, y de manera más encubierta en Checoeslovaquia, el fascismo se organiza, se arma y se prepara febrilmente para el ataque decisivo bajo la protección y máxima colaboración de los mismos gobiernos "republicanos".
En este movimiento del fascismo desde arriba (con los medios del aparato estatal) hacia abajo, hacia las masas, sus instrumentos más valiosos son los reformistas que, liquidando todos los restos de la lucha de clases, proclamando y aplicando la política de la "paz industrial" y de arbitraje obligatorio, luchando despiadadamente contra el movimiento revolucionario obrero, ocupan abiertamente posiciones fascistas.
Para el avance del fascismo, la conquista de los sindicatos, la destrucción del movimiento sindical clasista es una necesidad imprescindible. Así como la dictadura del proletariado es imposible sin los sindicatos, del mismo modo la existencia duradera de la dictadura fascista de la burguesía es imposible sin el sometimiento del proletariado y de los campesinos (de una u otra manera) y ante todo sin el aplastamiento del movimiento sindical clasista.
Sin renunciar en ningún caso a lanzar consignas demagógicas y a emplear todos los procedimientos de corrupción, el fascismo balcánico del Sudeste europeo cuenta, ante todo, para sostenerse con la aplicación de la violencia y el terror más salvaje contra el proletariado más consciente, llegando hasta a masacrar en masa a cientos y miles de obreros revolucionarios, como sucede en Bulgaria y en Hungría.
Los esfuerzos principales del fascismo están dirigidos a tener en sus manos el movimiento de los obreros del transporte, de los mineros y de los obreros de las ramas más importantes de la industria, así como del movimiento de los empleados ocupados directamente en el aparato estatal. Creando toda clase de obstáculos para la existencia y el fortalecimiento de las organizaciones clasistas de ferroviarios, de empleados de telégrafos y correos, de empleados estatales y de mineros, etc., el fascismo se adueñó de las organizaciones reformistas y amarillas en estas ramas con la activa colaboración de los mismos reformistas y dirigentes amarillos. En todos los países balcánicos el fascismo ejerce ya una influencia decisiva sobre la dirección de las actuales organizaciones de ferroviarios, empleados de telégrafos y correos y de los empleados estatales, y paraliza cualquier tentativa de organización legal de los mineros.
Grandes son los esfuerzos que dedica además el fascismo para fortalecer su influencia en el seno de los trabajadores agrícolas, aprovechando su gran atraso cultural, así como entre las masas de los trabajadores desocupados que pasan hambre. No menor atención dedica el fascismo a la juventud obrera del agro, que trata de captar por medio de diferentes organizaciones deportivas y culturales, contando con la ductilidad de una parte de dicha juventud, que no ha vivido directamente los horrores de la guerra imperialista.
En el sentido ideológico, el fascismo utiliza principalmente las ideas del nacionalismo y del chovinismo, tratando de enfrentar a los obreros nacionales contra los venidos de otros países, de engañar particularmente a los desocupados y desviando la atención de las masas de los problemas internos hacia los externos, instigando a las masas contra los demás pueblos, atizando las pasiones nacional-chovinistas y pintando perspectivas de mejoramiento de la situación de la clase obrera por medio de la conquista de regiones y territorios vecinos.
El fascismo esgrime en primer plano la teoría de colaboración entre los capitalistas y los obreros en el dominio de la estabilización y la racionalización de la producción; la teoría sobre la armonía entre las clases, de comunes intereses entre ambas, de la liquidación de cualquier lucha de clase y de sustituir las huelgas por arbitrajes obligatorios, de la transformación de los sindicatos en órganos del Estado burgués.
También en este caso la dirección reformista de las organizaciones sindicales está en pleno acuerdo ideológico y político con el fascismo. En su prensa propagan las mismas ideas, la misma política. Los dirigentes reformistas de los ferroviarios y de los empleados de telégrafos y correos en Bulgaria son incluso miembros de la organización fascista «Kubrat» y colaboran en la revista fascista «Zveno» cuya tarea consiste en influir ideológicamente sobre el proletariado y la pequeña burguesía, especialmente sobre el movimiento sindical. Ellos también hacen frente único con el fascismo en la persecución de los sindicatos clasistas; sus partidarios en las oficinas y empresas denuncian a los elementos revolucionarios, etc. Este es ya un fenómeno general en todos los países balcánicos y en Hungría.
Al mismo tiempo, utilizando a este efecto los líderes de ciertos sindicatos, los fascistas hacen enormes esfuerzos por crear sus propios grupos sindicales que les servirían en el aplastamiento por la fuerza de los sindicatos clasistas como apoyo organizado para apoderarse de todo el movimiento sindical.
En empresas más grandes se nombran, para cargos de vigilancia y seguridad, oficiales de reserva fascistas y toda clase de elementos lumpenizados, que representan grupos armados y que aterrorizan a los obreros y empleados y tratan de desorganizarlos y desmoralizarlos, limpiando al mismo tiempo las empresas de los mejores elementos proletarios revolucionarios y, de este modo, decapitan a las masas en las empresas.
Rechazando en general la existencia de organizaciones sindicales clasistas legales de mineros, ferroviarios, obreros portuarios y de otras importantes ramas de la industria, así como de los empleados del Estado, el fascismo trata de limitar el movimiento sindical clasista dentro de los marcos y del apoyo orgánico de la pequeña producción artesanal y de las demás ramas de la industria, que no tienen un significado decisivo para la lucha de clases.
Al mismo tiempo el fascismo trata a toda costa de no permitir la centralización de los sindicatos clasistas en federaciones nacionales, procurando desmembrarlos en agrupaciones sindicales locales, para evitar de este modo que puedan llevar a cabo una lucha victoriosa.
El fascismo aprovecha las escuelas técnicas profesionales para la preparación del nuevo personal técnico calificado, que esté bajo la influencia fascista y pueda reemplazar a los cuadros del proletariado revolucionario del transporte y de las ramas decisivas de la industria
.
La política del fascismo respecto al movimiento sindical puede ser expresada con la consigna romana: "¡Divide et impera!" El fascismo se empeña en dividir y oponer unas a otras las diferentes categorías del proletariado, a los desocupados contra los que trabajan, a los obreros del país contra los obreros extranjeros, en sembrar la escisión en las filas de las organizaciones sindicales, en levantar organizaciones fascistas sobre las ruinas del movimiento sindical clasista. El fascismo es un enemigo resuelto del restablecimiento de la unidad del movimiento sindical y allí donde las organizaciones sindicales, como en Grecia y Hungría, por ejemplo, aún no están desunidas, junto con los reformistas, trabajan intensamente por su escisión. La dominación del fascismo en el movimiento sindical significa la esicisión del movimiento sindical, la destrucción de los sindicatos clasistas, el aniquilamiento del movimiento sindical independiente del proletariado.
El fascismo es el enemigo mortal del proletarido y de los sindicatos clasistas. Contra el fascismo hay que llevar una lucha intransigente, despiadada hasta el fin. No puede haber conciliación alguna entre el movimiento sindical clasista y el fascismo. No debe haber ni un solo caso, ni un solo lugar, donde los partidarios de la Internacional Sindical marchen unidos o paralelamente con el fascismo. Y en los lugares donde los fascistas aún no han llegado a un acuerdo definitivo y a un mutuo entendimiento con las direcciones reformistas de los sindicatos (por ejemplo la Unión Sindical de los maestros en Bulgaria) y aun existe una competencia entre ellos, los partidarios de la Internacional Sindical en su lucha contra los reformistas ni pueden tener nada de común con los fascistas. Los errores cometidos en este sentido por los partidarios de la Internacional Sindical en Bulgaria en la organización de los ferroviarios y de los maestros deben evitarse con todo empeño en el futuro. La lucha contra el reformismo debe ser siempre una lucha contra el fascismo y viceversa.
Contra el fascismo en el movimiento sindical y especialmente contra los sindicatos fascistas debe llevarse a cabo una lucha sin cuartel, tenaz, despiadada y sin tregua en todas las líneas y en todos los frentes. El fascismo debe ser batido en todas partes donde se manifieste: en las empresas, establecimientos, organizaciones, en los medios de los desocupados, etc. - la lucha de debe dirigirse concreta y activamente desde el punto de vista de la liberación de clase del proletariado y en relación indivisible con los intereses inmediatos de los obreros y empleados, así como con las tareas especiales de las mismas organizaciones sindicales.
Esta lucha contra el fascismo debe llevarse a cabo simultáneamente en el campo ideológico, político y orgánico del movimiento sindical en las siguientes direcciones principales.
Primera. Contraponer decididamente a la ideología fascista la ideología revolucionaria de clase del proletariado. Desenmascarar y fustigar el nacionalismo y chovinismo y las teorías de una "paz industrial" y "armonía de las clases"; liquidar la colaboración de clases; todo género de reformismo. Desenmascarar el fascismo como destructor y sepulturero del movimiento sindical; desenmascarar el fascismo como ideolgía del capital bancario y del imperialismo. Desenmascarar el fascismo como portador del peligro de guerra, especialmente de la guerra contra la gran Unión de Repúblicas Soviéticas. Popularizar más amplia e incansablemente entre la masas el programa y la táctica de la Internacional Sindical, la Internacional del movimiento sindical clasista.
Segunda. Fortalecer orgánicamente los sindicatos clasistas e incorporar a sus filas a las masas obreras no organizadas. Allí donde se ha hecho imposible la existencia de sindicatos clasistas legales (en el caso de los mineros y otros), es necesario crear grupos sindicales ilegales que mantengan relaciones con las amplias masas obreras y que dirijan su lucha. Fortalecer el ala clasista en los sindicatos reformistas, nacionalistas, autónomos y otros y su relación con los sindicatos clasistas para un trabajo y lucha en común. Ensanchar y fortalecer la red de comités obreros comunes en las empresas y establecimientos como órganos de las mismas masas en cada lugar y vincular su labor con el movimiento sindical clasista. Organizar el movimiento de los desocupados y coordinarlo con las campañas de las organizaciones sindicales clasistas. Organizar al proletariado del campo. Incorporar a las filas de los sindicatos clasistas a la enorme masa de la juventud obrera y de las mujeres trabajadoras. Organizar y asegurar la defensa de los obreros en todos los aspectos.
Tercera. Son particularmente importantes las campañas y huelgas de masas por el aumento de los salarios, por la disminución de la jornada de trabajo, por la protección del trabajo y por la libertad de organización y de huelgas; oponer de esta manera (en el proceso de la misma lucha por las reivindicaciones inmediatas e intereses de los obreros) a las masas contra el fascismo (y su ayudante -el reformismo) y desenmascarar su naturaleza burguesa traidora. Aislar de esta manera al fascismo y a los sindicatos fascistas de las masas proletarias.
Cuarta. Asegurar en la lucha de los obreros (en las huelgas, etc.) el apoyo activo moral y material de las demás masas de trabajadores de la ciudad y del campo: establecer el frente único de los obreros y trabajadores del campo, la estrecha colaboración de los obreros de las empresas industriales (de la industria tabacalera, azucarera, etc.) con los pequeños productores de materias primas para las empresas (productores de tabaco, de remolacha azucarera, etc.) en su lucha común contra el capital industrial respectivo y aislar de esta manera al fascismo de estas capas de trabajadores, en el proceso de la misma lucha.
Quinta. Organizar la autodefensa contra las violencias fascistas en las empresas (defensa de las organizaciones, reuniones, huelgas, militantes sindicales, etc.). Llevar a cabo campañas para echar de las empresas a los agentes, vigilantes, espías y provocadores fascistas.
Sexta. Fortalecer la campaña desde abajo entre las masas contra la política escisionista del fascismo y el reformismo, en el proceso de la mismo lucha por la unidad de clase del movimiento sindical, sin admitir ningún compromiso con la Internacional de Ámsterdam y los sindicatos fascistas, y luchar sin tregua contra ellos.
La lucha contra el fascismo en el movimiento sindical y contra los sindicatos fascistas debe llevarse a cabo en escala internacional, con los esfuerzos unidos del proletariado consciente de todos los países. Es particularmente necesario organizar campañas internacionales en defensa de los sindicatos clasistas en los países, donde ya está establecida la dictadura fascista (Italia, Bulgaria, etc.). El debilitamiento del fascismo en los países, donde éste ocupa una posición dominante, aliviaráa, sin duda alguna, la lucha contra la ofensiva del fascismo del movimiento sindical de aquellos países, donde aún no ha sido establecida la dictadura fascista.
No es necesario subrayar que el éxito de toda lucha contra el fascismo en el movimiento sindical dependerá en primer término de la calidad del trabajo de los partidarios de la Internacional sindical, de la aplicación de una línea justa por parte de ellos, de ganarse la confianza de las masas y de encabezar las acciones de lucha de éstas contra la ofensiva del capital y el peligro de guerra. Sin eso es imposible conservar el movimiento sindical clasista.
Georgi Dimitrov, 1928
(Extraído del blog hermano "Pueblo Aragonés")
(Extraído del blog hermano "Pueblo Aragonés")
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











